Tecnología e implementación: del sol al enchufe
La mayoría de las comunidades energéticas se apoya en la energía solar fotovoltaica por ser modular, silenciosa y de mantenimiento sencillo. Un sistema básico tiene paneles que convierten la luz en corriente continua, un inversor que la transforma en corriente alterna, protecciones y un medidor. Si se necesita energía de noche o respaldo, se añaden baterías.
Hay dos configuraciones principales. El sistema conectado a la red usa la energía solar de día y toma de la red el resto; es más económico porque no requiere baterías. El sistema aislado funciona sin red y depende del almacenamiento; es la opción en zonas no interconectadas.
Para una primera estimación se usa una regla sencilla: potencia (kWp) = consumo diario (kWh) ÷ (horas solares pico × rendimiento). Las horas solares pico dependen del lugar y el rendimiento del sistema suele estar cerca de 0,8. Es solo un punto de partida: el diseño definitivo lo debe hacer un profesional.
