La Colonia: El carnero, el barroco y la mística
En el siglo XVII la vida colonial se asienta en ciudades como Santafé y Tunja, y aparece una literatura que ya no narra la conquista sino la sociedad que surgió de ella. La obra más singular es El carnero, de Juan Rodríguez Freyle, escrita hacia 1636-1638 y publicada solo en 1859.
El carnero se presenta como crónica de los primeros cien años del Nuevo Reino, pero su atractivo está en los “casos”: historias de adulterios, crímenes, brujería y corrupción contadas con humor y picardía. Por eso se considera un antecedente del cuento y de la novela en Colombia.
El siglo también dio dos voces mayores. Hernando Domínguez Camargo llevó el barroco a su máxima complejidad en su Poema heroico de San Ignacio de Loyola. Y la madre Francisca Josefa del Castillo, monja clarisa de Tunja, escribió en Su vida y en los Afectos espirituales una de las prosas místicas más notables de la lengua.
