La naturaleza en la nueva república: costumbrismo y paisaje
Tras la Independencia, las nuevas repúblicas necesitaban reconocerse a sí mismas. La literatura asumió parte de esa tarea: describir el territorio, sus gentes y sus costumbres era una forma de inventar la nación. La naturaleza dejó de ser solo escenario y se convirtió en símbolo de identidad.
En ese proyecto coincidieron ciencia y letras. La Comisión Corográfica, dirigida por Agustín Codazzi a mediados del siglo, recorrió el país para describirlo y dibujarlo. En Bogotá, la tertulia El Mosaico reunió a los escritores costumbristas, que retrataban tipos, oficios y escenas de las regiones.
Dos obras lo ilustran. Manuela, de Eugenio Díaz Castro, lleva al lector a una parroquia de tierra caliente y confronta al letrado de la capital con la vida rural. Y la Memoria sobre el cultivo del maíz en Antioquia, de Gregorio Gutiérrez González, convierte en poesía una labor agrícola y el paisaje que la rodea.
